Por: Karla Toledo Ríos
No lo creo
Llegó el segundo día de clase, con su impedimento visible, su ojo derecho desorbitado, con su caminar tambaleante.
Honestamente, me pregunto cómo puede ver... no sé, se me hace complicado a mí misma.
Noté que desde que se sentó en el asiento que quedaba justo de frente a mí
no paraba de mirarme (a veces pensaba que estaba mirando a otra parte y que
por su impedimento pareciera mirarme a mí, pero no).
La próxima clase, me senté en el mismo lugar y él también, y me miraba y hacía algo en su libreta... y me miraba denuevo.
Igual pasó la clase siguiente.
Pero hoy llegó tarde y la única silla vacía se encontraba a mi lado izquierdo...
Ahí está...mirandome...
El profesor nos indicó que sacaramos unos papeles que había entregado la clase anterior y logro mirar cuando él saca sus papeles...
Y estaban mis piernas dibujadas, tal como las tenía la clase anterior, con la libreta en mi falda tapandome la ropa íntima, con el tatuaje en el tobillo... y me asusté, y me puse nerviosa.
Pero seguía mirandome, su impedimento lo obliga a voltear la cara completamente para poder observarme... NO PUEDE disimular.
Siento que todos me miran y lo notan, me siento como hormiguita... pero no aguanté, y cuando él se volteó a mirar al profesor giré mi vista hacia su libreta, y allí estaba Yo, dibujada maravillosamente, mis ojos grandes, la mano en la quijada, mi pelo...
Y me hizo hermosa... y seguía mirandome, suspirando profundo, borrando...sin disimular...
No sé si se dió cuenta que ví mi dibujo...
Porque comenzó a cambiarlo (lo más seguro para poder dejar de tapar su libreta).
Me hizo plumas en el pelo, me cerró los ojos, me afinó la naríz y me hizo ninfa...
La metamorfósis más bella por la que he pasado sin siquiera haberla vivído...
No hay comentarios:
Publicar un comentario